Situación: El peronaje (A) (el único de ésta historia) se encuentran en la terraza de su casa mejorando sus habilidades con la guitarra, bajo el cálido sol de una tarde de invierno.
El cielo está despejado, la temperatura es agradable y no hay viento.
(A) está usando anteojos de sol cuya opacidad es la justa para darle solo una pincelada de tonalidad verdoso al mundo. Brindándole a la realidad un ligero aire de película (Como le gusta pensar a nuestro personaje)
La casa de (A) está ubicada a 2 cuadras de una gran avenida por donde suelen transitar desde bicicletas hasta grandes camiones que, muy de vez en cuando, transportan helicópteros, y cuya estruendosa melodía llega hasta donde se encuentra el susodicho.
(A) pasa de un género musical a otro recorriendo de lado a lado su cancionero y entre tema y tema suele tomar un mate o dos. O fuma uno de sus cigarrillos armados.
Las diversas melodías de la guitarra se entremezcla con el rugir de la ciudad perdiéndose, en un suspiro, en la inmensidad del cielo.
(A) decide dejar de tocar. El dolor en los dedos por la presión ejercida sobre las cuerdas se está volviendo intolerable. Mira hacia los lados lentamente y va descubriendo las formas urbanas ya tan conocidas.
Su mirada se pierde a lo lejos. Reposa sombre dos edificios muy anchos ya percutidos por el tiempo.
Las aves son minúsculas manchas negras persiguiendo una trayectoria errática pero rebosante de sentido.
Es ahí cuando (A) siente que todos los sonidos se apagan lentamente. No está sordo. Es capaz de escuchar la respiración del silencio. Las aves siguen sus vidas como si nada pasara. Y se ven envueltas en alocadas piruetas silenciosas.
(A) observa el mundo en ese preciso instante y lo ve diferente. Ve los árboles quietos, inmutables, con sus hojas marrones y rojas reposando dormidas.
La calle está desierta y los autos dejaron de pasar.
Pero el universo debe seguir adelante y, antes de que (A) pueda acostumbrarse, un torbellino de sonidos guiados por Cronos, que en su hiperactividad no puede quedarse quieto, caen furiosos sobre el personaje.
(A) vuelve a la realidad de un universo en constante cambio. El continuo devenir de un mundo transitorio.
Sin saberlo a experimentado la inmortalidad. De lo eterno. La esencia misma del universo que sigue siendo universo por más que nada en él sea igual por mucho tiempo.
Y ahora nuestro personaje deposita nuevamente sobre sus manos el instrumento que musicalizará por largo rato más esa tarde en su terraza, bajo el cálido sol de una tarde de invierno.
martes, 17 de julio de 2012
domingo, 8 de julio de 2012
Sin título I
3:45 PM del día 8 de julio del 2012. Falta 1 mes y monedas para irme de viaje.
Un resplandeciente día de invierno se escurre por la ventana. El reino del sol recorre su camino habitual, inexorable, por las blancas paredes de las casas en la cuadra de en frente.
La vista desenfocada en dirección al cielo y torbellinos de ideas e imágenes silenciosas se co-abitan en una elegante simbiosis superponiendo mundos que bien prodrían ser productor de la delirante mano de Dalí. Pero reales y cada vez más cercanos.
Falta poco.
Un resplandeciente día de invierno se escurre por la ventana. El reino del sol recorre su camino habitual, inexorable, por las blancas paredes de las casas en la cuadra de en frente.
La vista desenfocada en dirección al cielo y torbellinos de ideas e imágenes silenciosas se co-abitan en una elegante simbiosis superponiendo mundos que bien prodrían ser productor de la delirante mano de Dalí. Pero reales y cada vez más cercanos.
Falta poco.
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